Debemos crear un sistema que nos recuerde constantemente quién carajo somos cuando estamos en nuestro mejor momento, porque la vida no nos va a recoger cuando nos caigamos.
En cada fracaso hay algo que ganar, aunque sólo sea práctica para el próximo examen que tendrás que hacer. Porque ese próximo examen va a llegar. Eso es una garantía.
Eso es lo que hace por ti levantarte al primer maldito momento del amanecer y ponerte a trabajar. Te hace mejorar en todas las facetas de tu vida.
¿Por qué estás haciendo esto? ¿Qué te está empujando hacia este logro? ¿De dónde viene la oscuridad que estás usando como combustible? ¿Qué ha encallecido tu mente?
¡La única manera de garantizar el fracaso es renunciar ahora, cabrón! Toma el dolor, o no será sólo tu fracaso. ¡Será el fracaso de tu familia!
Recordar lo que has pasado y cómo eso ha fortalecido tu mentalidad puede sacarte de un bucle mental de negatividad y ayudarte a superar esos impulsos de debilidad